Algunos
dicen que no es bueno marcarse propósitos de nuevo año, pero yo creo eso sólo lo dicen los
débiles, los que antes de empezar ya están pensando en el fracaso, pensando en
que esta vez tampoco va a ser posible alcanzar sus objetivos y que eso les va a
hacer infelices y sentirse frustrados.
Yo
soy realista y por eso me marco los objetivos cada año,
porque se que muchos los voy a conseguir y es mirando hacia atrás cuando veo
todo lo que he conseguido gracias a mi esfuerzo y el apoyo de las personas que
me rodean. Marcarme un objetivo y cumplirlo no es sólo gratificante
personalmente, sino que además me ayuda a ver en qué cosas soy bueno y en qué
cosas puedo mejorar. Un fracaso no es más que una nueva oportunidad para
intentarlo.
Durante
el año 2013
he conseguido muchas cosas de las que me propuse.
- La primera es ser padre. Nada más hermoso en la vida que traer a una personita al mundo fruto del amor.
- La segunda es cambiar de trabajo. He encontrado un nuevo trabajo que me llena más, que abre una nueva etapa en mi vida y que me está obligando a desafiarme cada día, no sólo profesionalmente sino personalmente ya que me he mudado a vivir a Alemania (sin hablar Alemán).
- Enfocar el tiempo de ocio. Me di cuenta el 2012 que prefiero ser bueno en unas pocas cosas que mediocre en muchas, por lo que (sin dejar de investigar y probar nuevas cosas) me he concentrado en unas pocas aficiones y disfruto más y mejor de ellas.
Y las que no he conseguido... que se le va a hacer. Tal vez no eran tan importantes o todavía tengo que trabajar y aprender un poco más para conseguirlas.
¿Tenéis ya los objetivos para los próximos 365 días?
.
Feliz 2014.
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